lunes, 18 de junio de 2018

Montaña rusa: Claxon

Este ha sido uno de los relatos que creo han pasado más desapercibidos de "Montaña rusa". No obstante, habiendo pasado ya varios meses desde el fallecimiento de mi abuelo, creo que era el momento de rendirle este nuevo homenaje ya que es una historia real y que escribí casi como un cronista de su propio relato. 

No paro de echarte de menos, ahora que además te necesito más que nunca, abuelo. 

Tu ausencia es una de las putadas más enormes de mi vida. 

Espero que disfrutéis este Claxon. 

Claxon

Lo llamábamos zapatones y era un hidroavión.
Un hidroavión de madera y con muy mala leche, para ser precisos.
Conocido en todos los campamentos y bases de la costa, lo pilotaba el hermano del que inició la guerra y nos metió en aquella masacre fraticida. A los novatos se les prevenía contra él: el juego iniciático, la broma macabra desgraciadamente real, otro de los horrores que les tocaba descubrir, un nuevo motivo dentro de la bolsa de amenazas con las que perder el sueño.
Se necesita un entretenimiento para mantener la mente ocupada en los momentos de tensión continua y no despeñarse en la locura; para algunos, en especial aquellos que gozan de autoridad desmedida, no hay mayor tentación que entregarse a la vorágine. Estás tan salpicado de sangre que empiezas a desearla. Los hombres, más aún los enemigos, ya nunca serán tus iguales; se transforman en un animal y tú en su depredador. Nada hay comparable a la emoción de la caza, sobre todo si tu presa es incapaz de devolver el golpe.
No había manera de derribarlo. Él —desconozco si sus tropas— gozaba de equipo, suministros, agua fresca y la autoconfianza de la inviolabilidad. A nosotros sólo nos quedaba la esperanza y es algo que no se puede comer ni cargar en un cañón antiaéreo para dispararla.
Aunque se hubiera podido, tampoco contábamos con tanques ni cañones de ningún tipo. ¡Ay, Carmela!
Las órdenes preventivas del mando eran muy simples: nada de sonidos ni luces durante un transporte. Nada que pudiera llamar su atención. Discreción de tumba.
Salía de su base en Palma de Mallorca cerrada la noche, alcanzaba la costa y se dedicaba a sobrevolarla mientras quedase combustible, ametrallando todo lo que apareciese en su campo de visión. Un pájaro de mal agüero, la sombra ceniza del infortunio. Su coto privado cubría desde Valencia hasta casi Cataluña. Su única intención, hacernos la puñeta con permiso de ser el hermano «locatis» del que tenía la sartén por el mango en su cancha de juego. En realidad, le daba igual el bando, incluso inició su andadura en el nuestro.

jueves, 14 de junio de 2018

Relatos: VACAS

Vacas

A veces me pregunto qué habría sido de mí
sin los recuerdos que tan celosamente guardo
Eloy Sánchez Rosillo.

Lo peor de una mentira es tener que traérsela de un lado a otro como un pequeño monito de feria con sus platillos de metal en tu oído sin que te deje trabajar en paz.

¿Problemas para dormir?
¿Sufre de ansiedad o depresión?
¿Demasiada tensión acumulada?
¿Necesita un respiro de su familia?
¿Unas pequeñas vacaciones de su propia vida?
¡No se preocupe! ¡Tenemos la solución!
Llámenos. Zomvitaltm es para usted.
Permítase la felicidad a un bajo precio.

En realidad, todo comenzó con el polvo, cuando parecía ya imposible levantar una colonia en Marte. Se descubrió por casualidad, un antiguo secreto de un par de sacerdotes pirados de una religión de herencias africanas. El polvo zombi. Leyendas. Cuentos para asustar a los niños y los crédulos, pero de esos que uno termina descubriendo en la vida que son absolutamente veraces. Se utilizaba para detener el sistema vital, conservando cierto grado de lucidez en el proceso que les permitía convencer a los pobres diablos elegidos para el mismo, por venganza o interés, de que habían muerto. Se le llegaba a enterrar con los ojos abiertos en un ataúd iluminado y en compañía de una serpiente, una araña u otro elemento de características repulsivas. Se les aseguraba que, en efecto, habían fallecido. Después de varias horas, que podían alargarse hasta los dos días sin comida ni agua, el brujo les desenterraba y ellos surgían del agujero con la voluntad quebrada, esclavos fieles. Por supuesto, todo era un truco. Pero la mezcla de plantas y tóxicos de diferentes animales que provocaba ese estado hipnótico y cataléptico resultaba muy real.
Las grandes empresas farmacéuticas refinaron el producto con fines médicos: cirugías complicadas vasculares, intestinales o cerebrales que precisaban de cierta interacción por parte del paciente, control de enfermedades mentales violentas y replanteamientos logísticos gubernamentales en traslados de presos: aquellos «sometidos a tratamiento de zombificación» no requerían el mismo espacio y sustento que el resto de comunes. Pronto se impuso como la norma habitual en todo centro de internamiento psiquiátrico o penitenciario, incluyendo los reformatorios. Aquello que, en un principio, suponía un secreto a voces que flirteaba con la inmoralidad pronto se transformó en costumbre aceptada socialmente que, por mediación de la industria del ocio, se erigió en moda. Viajes largos donde los aviones podían llevar a los pasajeros con menos recursos junto al equipaje en la bodega de carga o en los vagones de mercancías. Transformarse en zombi podía, incluso, resultar divertido.
No se tardó en depurar el proceso para adaptarlo a los viajes espaciales. Realmente los «zombificados» morían lo suficiente como para soportar los rigores del vacío, la ausencia completa de atmósfera y sustento. Eso lo cambió todo. Los androides resultamos demasiado caros pero una mano de obra barata que continúa llevando ese adjetivo por una razón aunque, desde hace mucho, no se utiliza siquiera esa expresión.
Simplemente les llamamos vacas. Mi misión es que todos regresen a su corral asignado fuera de la cúpula cuando acaben la jornada laboral, mientras no puedan permitirse un hogar bajo las cristaleras con atmósfera. A eso me dedico. Para eso me han creado. Perfecta cow-andreida en todo para cumplir mi misión. Igual que las vacas, claro.

¿Ha decidido el disfraz de sus hijos para Halloween?
¿Su pareja desea prácticas sexuales poco convencionales que complacer sin traumatizarse durante el proceso?
¡No se preocupe! ¡Tenemos la solución!
Zomvitaltm es para usted.
Permítase un capricho a un bajo precio.

Entonces, si todo es programa prefijado… ¿Qué me impulsa a buscar libros y devorar su contenido en pocas horas? ¿Por qué estoy escribiendo esto ahora mismo?

miércoles, 13 de junio de 2018

Relato: Plastilina

Me he animado, debido al éxito del anterior, a recuperar relatos que formaron parte del volumen "Montaña rusa". En esta ocasión, creo que era hora de resucitar el famoso "Plastilina", uno de los más celebrados. Publicado por primera vez en la recopilación coral "Frankenstein: diseccionando el mito", luchó por el desaparecido Premio Nocte de aquel año y obtuvo gran éxito de crítica y público en una antología llena de excelentes escritores.  Después formó parte de la propia "Montaña Rusa". Disfrutadlo, si os permite la televisión por cable.  


Plastilina

No haré un solo movimiento.
Sospecharían de mí.
«Psicosis».
                         
Todas las historias de amor resultan complicadas.
Suponen una lucha contra el aislamiento, contra uno mismo. Una contienda entre el bien y el mal en la que he vuelto a quedar vacío. Quizá para siempre.
Tenía claro que se enfadaría, pero jamás pensé que reaccionaría así.

lunes, 11 de junio de 2018

Relato: "La bruja"

La bruja
-pertenece al libro "Montaña rusa" (Vitruvio)-

Double, double toil and trouble;
Fire burn and cauldron bubble.
«Macbeth» William Shakespeare..

Tres de la madrugada.
Hora del Demonio.
Dentro del cajón de volantes pendientes de Urgencias, las hojas de peticiones bien podrían considerarse una novela negra lista para encuadernar.
Eduardo no estaba para gaitas porque aún conservaba espíritu; no se había metido en el coco que se trataba de «una de esas noches» que debes cabalgar.
El uniforme se le adhería al cuerpo como el papel de hornear a las magdalenas, una bolsa de orina se había derramado sobre los orificios de sus zuecos y todos los borrachos pendencieros y ancianos delicados de la ciudad parecían necesitar de inmediato una prueba radiodiagnóstica que certificase médicamente su condición.
Es uno de los «Técnico de Radiología», profesión que deja a cualquiera con un silencio idiota en los labios hasta que se añade: ¿Sabes el tipo que te hace las radiografías, gritando que no respires ni te muevas, o te mete en un trasto que recuerda a una lavadora espacial? Pues eso.
Después se suele escuchar un «Oh», con la vocal alargada hasta el extremo y el tono de contemplar un amanecer; pero disfraza laextrañeza del que se levanta resacoso a comprar el pan y se cruza con un gato en patinete.
Para los que no saben nada, el sacerdote tras la maquinaria esotérica.
Para los que están por encima, el mono amaestrado que aprieta un botón.
Una profesión sanitaria como cualquier otra porque al huésped hospitalario sólo le importa que un tipo en pijama blanco le diga que todo fue una tímida advertencia y podrá seguir dándole leña al mono hasta el próximo jamacuco.
Así es la vida, depende de tu puesto en la cadena.
La compañera trataba de que una madre jovencísima no perdiese los nervios al sujetar el cráneo a su hija de cinco meses, que se había metido un trompazo mientras le cambiaban el pañal sobre la cama.
Cuando Eduardo se disponía a ayudarla, un grito del celador cruzó desde la otra punta del servicio.

jueves, 12 de abril de 2018

Homenaje a León Felipe en Zamora

Queridos amigos, me hago eco del siguiente homenaje que realizaremos al poeta León Felipe en el parque de Zamora que lleva su nombre.

El próximo viernes 13 y sábado 14 de abril organizamos el homenaje a León Felipe por el cincuenta aniversario de su fallecimiento. Será en la ciudad de Zamora a las 12: 00 horas en el parque León Felipe y con la intervención de los autores Alberto Infante, Antonio Daganzo, Rafael Soler, José Elgarresta, Francisco Castañón, José Luis Fernández Hernán, Eugenio Rivera, Fernando López Guisado, Ramón Hernández, Jesús Díaz Hernández, Rosa Estremera, Javier Olalde, Apuleyo Soto, Elena Muñoz, Inma J. Ferrero, Isabel Fernández Bernaldo de Quirós, David Minayo, Elina Pereira, Julián Borao, Julio González, Blanca Sarasua, Daniel López Acuña, Pablo Méndez.

jueves, 22 de marzo de 2018

SINCERIDAD ANTE TODO

El jueves pasado mis nenes tenían su primera excursión del colegio, a un espectáculo teatral. 

A mi hijo, por su personalidad, le altera mucho cualquier variación aún minúscula en su rutina. La noche anterior directamente se descompuso y la pasé en vela porque necesitaba ir al baño casi cada hora. Para él suponía gritar «¡Papá me hago mucha caca!» y, tras aliviarse, caer dormido inmediatamente mientras que yo sólo lo conseguía unos minutos antes de la siguiente crisis. 

Agotador.

Por la mañana, la niña se despertó agitadisima, convencida de que el autobús se iba con todos sus amigos. Él rezongaba en su última visita al retrete. Mientras su hermana desesperaba en la puerta recorrimos el pasillo, ya vestidos, pero me dijo: «Hay caca en el pantalón». 

Resultaba imposible. No hacía ni dos minutos. Le insté a que no me mintiera para retrasar lo inevitable e introduje la mano para encontrarla sumergida en una textura abundante de barro húmedo y cálido. Con mirada condescendiente sólo dijo: «¿Lo ves?». 

Eso me pasa por no fiarme. El busto de Lovecraft, comenzó a vomitar desde su estantería. La cosa iba de fluidos personales.

Durante el nuevo lavado y cambio a toda prisa, llegó la niña. Tras observar la dantesca situación, estupefacta, me afirmó en susurros: «Papá, si el hermano está malito, él se queda en casa, pero yo voy a la excursión, ¿vale?». 

Aquí, cada uno a lo suyo. Un resumen de actitudes antes la vida: sinceridad ante todo.

—Ya lo sabe, Don Fernando —dijo el busto—. Es cuestión de prioridades... 
—Eso veo, querido, eso veo.

Hasta la próxima grabación y recordad que siempre hay algo bueno y malo en la Verdad: todo el mundo tiene una.

Buenas noches, Nueva Orleans.

lunes, 19 de marzo de 2018

Día del padre 2017

Hoy no es fiesta en la mayor parte del país. La tensión de un revés sanitario familiar ha dejado la onomástica en segundo plano con los míos, incluyendo al abuelo, mi segundo padre. Tampoco importa, porque cuando eres padre y uno ejerce como tal, con vocación de entrega, todos los días con tu prole implican un vuelo de celebración.

Por su parte, mi hijo aún no es consciente del asunto pero me ha felicitado a su manera, iluminando la vida. Esta mañana esperaba a que su melliza saliera del baño, sentado en la cama. Él ha venido y me ha pedido sentarse a mi lado. Cogidos de la mano, adormilados y ya vestidos, nos hemos quedado mirando al infinito, sintiéndonos la piel, dándonos calor como dos aventureros en este terreno extraño de la vida. De pronto ha dicho:

—Papá, ¿el cole esh todoz losh diaz?
—Sí, hijo —he respondido bostezando—. Hay que ir al cole todos los días.
—¿Y tú vash a trabajá todoz losh diaz?
—Sí. Como con el cole. 
—Puesh habrá que'inventar algo pa'que no shea ashí.
—Qué razón tienes, hijo. ¿Lo vas a intentar tú?
—Shi claro.
—Te quiero.

Se ha abrazado fuertemente a mí y no recuerdo si han pasado eones o segundos, porque el tiempo nos regala la eternidad de la memoria para la nostalgia, hasta que su hermana ha irrumpido bailando con una energía indecorosa para estar recién levantada y se nos ha unido. Según nuestra costumbre, hemos unido las manos y entonado al unísono: «¡FA-MI-LIA!». Después he tenido que tirar de ellos, también según nuestra costumbre, para conseguir llegar al colegio en tiempo y forma, respondiendo a todas sus preguntas, tanto nuevas como repetidas, y despedirme hasta la siguiente semana.  

Hay cosas que me siguen costando un poco... Pero su Amor todo lo cura.

¡Feliz día! Hasta la próxima grabación y recordad que siempre hay algo bueno y malo en la Verdad: todo el mundo tiene una. 

¡Buenas noches, Nueva Orleans! 

miércoles, 7 de marzo de 2018

Paneros

Imagen relacionada

A quien nos conozca mínimamente no le sorprenderá que mantenga con mi buen amigo y mejor escritor —o viceversa— Antonio Daganzo largas conversaciones, denominadas "cafés telefónicos", por las mañanas como receso en la rutina. Tratan sobre cualquier tema, en especial cultura y específicamente literatura. 

En estos últimos meses hemos charlado respecto al genial y tranquilo asomarse al abismo lírico de Paco Caro, el vértigo desnudo y valiente de Javier Lostalé, la fecundidad profunda de Pepe Elgarresta, los concursos, la profunda simbología de la posmodernidad encarnada en mi obsesión por los taxis, el trabajo de pulido en una obra, el feminismo en la poesía actual, la novela como reinterpretación ficcional de la realidad y no un mero pasatiempo narrativo... 

Tantas charlas, tan escaso tiempo. 

Ayer, desde la música clásica —cuánto aprendo con el vasto saber de mi amigo en este campo— pasamos inevitablemente a la poesía. No recuerdo cómo desembocamos en los Panero. Quizá fue respecto a la regularidad de una obra y mi interés personal aunque venido a menos por el "malditismo". 

Conocí a Leopoldo María Panero con apenas dieciocho años. Firmaba mi segundo libro en la caseta de Huerga y Fierro. Para mí, que admiraba aquella pluma que tanto me había influenciado, aquello era lo máximo. Se pasó todo el rato callado, perdido en otro mundo, vete a saber cuál. Se quitó los calcetines y de mi libro sólo dijo que le había gustado porque sacaba las tripas del demonio a la página. 

O algo así. Yo no estaba en mis cabales entre fascinación idólatra y náuseas por la peste a pies; como todos los genios su locura resultaba contagiosa. 

Habló un poco de su hermano. Me firmó un libro que luego perdí por confusión y hormonas adolescentes. 

Volvimos a vernos meses después en algún evento mediado por mi viejo maestro Juan Carlos Suñén. Sólo se acordaba de las tripas y me dijo que tenía que hacer gimnasia, que era gordo. También mencionó que el País Vasco le estaba persiguiendo. No era algo político sino una personificación encarnada en un hombre con sombrero azul. 

Por entonces yo ya había aprendido que los dioses personales no existen, que el mundo es de barro. Pero le sigo leyendo con ganas, forma parte de una etapa de mi vida en la que se forja un carácter y un estilo. Aunque ahora ya no me vista con la ametralladora imaginista y simbólica porque necesito nuevas costas cuando algo me sale fácil. 

La obra de Leopoldo, a mi parecer, impacta por su estilo desgarrado y rompedor, pero también es la que menos evoluciona: una sucesión de imágenes descarnadas como de perro ciego que no sabe ni dónde tirar el diente. Sorprende que, siendo el más imprevisible en lo personal, sus poemas resultan los más previsibles y estables en, irónicamente, su propia inestabilidad. Por contra, la de Juan Luis , con tono más clásico, más asentado, alcanza unos niveles de dramatismo y hondura que parecen imposibles desde su atalaya clasicista.

Le confesaba a Antonio que, en mi opinión, los estudiosos del futuro considerarán a los Panero un fenómeno especial e irrepetible dentro de la literatura española del siglo XX, peninsular respecto a las diversas corrientes estilísticas de su época pero imposible de comprender si no es en conjunto complementario de toda esa familia, más allá de documentales. 

Quizá no sea una idea nueva ni original y lo haya leído en algún sitio que ya no recuerdo. Pero creo que algún día, alguien, debería realizar un buen ensayo sobre esta singularidad. Los Panero son un movimiento literario propio que expresa casi mejor que nadie lo que supone España. 

Hasta la próxima grabación y recordad que siempre hay algo bueno y malo en la Verdad... Todo el mundo tiene una. 

Buenas noches, Nueva Orleans. 

lunes, 19 de febrero de 2018

Primer número del "Alacrán", revista de creación

Estoy verdaderamente emocionado por la gran acogida y sorpresa que ha generado el “Alacrán”. 

Se trata de un proyecto que viene fraguando en mi cabeza como un vicio imposible desde hace muchos años. Una revista, aunque en formato digital, con el sabor del papel, con una apariencia que recordase a las que se editaban en los albores del siglo XX, contenidos diversos y con hondura, donde pudieran convivir ciencia, astronomía, filosofía, cine, literatura, arte. 

Ahora está aquí y se aprende con cada opinión para mejorar. Pero no puedo evitar la ilusión satisfactoria porque me llegan excelentes opiniones sobre lo original de su formato vintage, la altura de los colaboradores y la calidad de su interior.

Elena Muñoz y un servidor estamos en plena faena para la siguiente entrega, con nuevas aportaciones que me tienen fascinado. Las colaboraciones están abiertas: tocad en la puerta... 

De verdad, muchas gracias a todos.

Os dejo el enlace para que podáis disfrutar de ella y, como siempre digo, si os ha gustado también podría gustar a otros: la vence cuando se comparte. 

domingo, 28 de enero de 2018

Adicción al suelo

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El otro día la amiga Maria Jose Mattus Aguirre, directora de la revista Aquerellen, me preguntaba por qué suelen ser mis fotos de elementos en el suelo. 

La razón es muy sencilla, suelo ir mirando al suelo con frecuencia porque tengo una vergonzosa tendencia a tropezar en todos los sentidos. Tengo una adicción al suelo. Pero, como cualquier elemento que necesita un poco de atención, te ofrece lo mejor de sí mismo, su belleza y serendipia, sus frutos escondidos.

Gracias a mi adicción al suelo hoy, por ejemplo, he podido darme cuenta de que había pulsado mal el botón del ascensor y estaba en el piso erróneo. Justo antes de sacar la llave y quedar en ridículo frente a un vecino poco recomendable el simple felpudo, un elemento al que jamás le prestamos cariño pero nos distingue tanto como el peinado o la corbata, me ha puesto sobreaviso de que algo no estaba como debiera en unos rellanos clónicos, salvo por ellos, los felpudos.

Ay, el suelo, cuantos secretos tiene para ofrecer... 

Hasta la próxima grabación y recordad que siempre hay algo bueno y malo en la Verdad: todo el mundo tiene una.

Buenas noches, Nueva Orleans.

martes, 23 de enero de 2018

BASES V PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA COVIBAR CIUDAD DE RIVAS

Desde hace ya cinco años, se organiza el Premio internacional de poesía Covibar Ciudad de Rivas que se ha consolidado como un importante galardón en el panorama poético nacional y le ha otorgado a Rivas Vaciamadrid, con el patrocinio inestimable de la Cooperativa Covibar en su lucha por la difusión cultural, un premio que la ciudad madrileña, todo un referente, se merecía por derecho. Publicado por Ediciones Vitruvio, una de las más relevantes editoriales poéticas de nuestro país, el premio se caracteriza por su limpieza, rigor y justicia, asegurándose que siempre lo recibe el mejor de todos los libros que se presentan. Os dejamos las bases de la presente edición.

V PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA COVIBAR-CIUDAD DE RIVAS

La Cooperativa Covibar Ediciones Vitruvio convocan el «V Premio internacional de poesía Covibar-Ciudad de Rivas», con la organización de la Asociación Cultural «Letras Vivas».

BASES

1. Podrán participar poetas de cualquier nacionalidad y edad. La participación en esta convocatoria implica la total aceptación de sus bases.

2. Los originales presentados serán inéditos, entendiendo como tal que estén libres de derechos y que la mayor parte de sus poemas no hayan sido publicados. Deberán estar escritos en lengua española y tener una extensión apropiada para conformar un libro de poesía, no deseando la organización imponer un número estricto de versos mínimo ni máximo.

3. Los originales se presentarán por triplicado acorde a los siguientes requisitos: cosidos o encuadernados y mecanografiados en letra de cómoda lectura (recomendado: Arial o Times New Roman).

4. El Premio internacional de poesía Covibar-Ciudad de Rivas se adjudicará mediante el sistema de plica cerrada. Los originales, en cuya portada aparecerá sólo el título de la obra, deberán ir acompañados de un sobre cerrado opaco en cuyo anverso se encuentre ese mismo título y que contendrá los datos del autor: nombre, apellidos, edad, dirección (tanto física como electrónica) y teléfono, así como una breve reseña biográfica literaria. Dado que el premio se caracteriza por su absoluto rigor y limpieza, los originales no deberán mostrar elemento alguno en su forma o contenido que permita averiguar la identidad del concursante, lo que implicaría la descalificación inmediata.

5. El plazo de admisión de originales comenzará el 5 de febrero de 2018 y terminará el 30 de abril de 2018. Se considerarán válidos los matasellos dentro de la fecha límite. Las obras pueden ser remitidas por correo, o en persona, a una de las siguientes direcciones: CENTRO SOCIAL COVIBAR, Avenida Armando Rodríguez Vallina s/n (antigua Avda del Deporte). 28523. Covibar-Pablo Iglesias. Rivas Vaciamadrid. Madrid; o EDICIONES VITRUVIO, Calle Menorca, 44. 28009. Madrid. En el sobre siempre deberá indicarse: "Para el V Premio internacional de poesía Covibar-Ciudad de Rivas".

6. Ediciones Vitruvio designará un jurado formado por especialistas de reconocido prestigio. El fallo, que será inapelable, se hará público en el mes de junio: se dará a conocer a los medios de comunicación y, con anterioridad, al autor galardonado.

7. Se establece un premio único consistente en la publicación del libro por parte de Ediciones Vitruvio en su prestigiosa colección Baños del Carmen.

8. Los originales no serán devueltos y serán inmediatamente destruidos tras el fallo. No se mantendrá comunicación ninguna con los autores.

lunes, 22 de enero de 2018

Cromos de mis canas

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"El buitre". Cromo de 1988.
El viernes pasado un chaval aterido repartía álbumes ante el colegio como el timonel que se debate contra la tempestad arrolladora. No recordaba lo sencillo que resulta enganchar a un niño a la adicción coleccionable mediante aquellos toscos y manidos ardides rastreros que sufrí en mi juventud. 

Mis hijos, por supuesto, obtuvieron violentamente los suyos para luego endosármelos y desaparecer hacia clase; participaron de la histeria novedosa aunque a salir no recordasen ni les interesase su botín. 

Me quedé solo, hojeando las páginas ante la puerta mientras el repartidor doblaba su caja vacía encendiendo un cigarrillo de la victoria. Editorial Panini, un clásico, los mejores de la liga de fútbol 2017-18. Observaba los huecos por rellenar. Me sorprendí buscando en esas imágenes, de poses mucho más dinámicas y agresivas que entonces, el bigote de Shuster, los hombros encogidos de Butragueño, el ademán pistolero de Hugo Sánchez, la mueca burlona de Futre. Pero estaba lleno de efigies en tonos sepia  y nombres que apenas reconocía. Cuando encontraba alguno, lucía como entrenador sombrío y agotado de canas.

En realidad, nunca me gustó demasiado el fútbol. En su tiempo era necesario para el contacto con otros machos de la especie humana y participar de esa incomprensible religión para un niño sensible que profesaban las figuras adoradas de mi clan. Perdí el interés según fueron desapareciendo esas tardes de acudir juntos al estadio, los propios familiares y la necesidad de verme integrado en un grupo aunque fuese a base de muletas conversacionales. Apenas logró emocionarme la última Copa de Europa del Real Madrid con la que tanto soñaban algunos en épocas de sequía y vivir de las rentas. No poner siquiera de fondo el partido por la tele supuso la última palada en la tumba del balompié para un servidor. 

Pero en mi alma se mantienen nombres que escuché innumerables veces en enumeraciones metálicas de megafonía y radio, en las voces ansiosas de amigos revisando sus mazos de intercambio, en las opiniones de mi abuelo, mi padre y mis primos regresando los domingos embutidos en un viejo Seat 600 azul de prusia mientras me sentía culpable por no haber repasado suficiente el exámen de geografía. Recordaba mejor las alineaciones de futbolistas que las listas de capitales y ríos de España.    

Ese tiempo pasó. Llega mi Edad Roja. Ahora representan cromos de mis canas en el álbum de recuerdos felices, entrañables de inocencia y calor humano que me dieron.

Hasta la próxima grabación. Recordad que siempre hay algo bueno y malo en la Verdad, todo el mundo tiene una. 

Buenas noches, Nueva Orleans.  

sábado, 13 de enero de 2018

Homenaje a José Ángel Valente en Rivas Vaciamadrid


Un honor regresar a Rivas Vaciamadrid por haber estado tanto tiempo involucrado en su vida cultural para formar parte de esta cadena de eventos orquestados por Francisco José Castañón, en homenaje al poeta José Ángel Valente.

Eventos: presentación de Revista Alacrán en Café Literario de Covibar


La invitación del propio evento es muy explicativa, así que se os espera... 

Relato: Windigo, en NGC3660


En el magazine NGC 3660, recuerdan mi relato 'Windigo', uno de mis favoritos de "Montaña rusa", que compuse inspirado por una alquimia alucinada mezclando el estilo de los relatos de Cesare Pavese, el ambiente del Far West americano y la película "Depredador".

Es una versión corregida y depurada, pulida de todas las erratas de la impresa.

Espero que os guste, si no lo conocíais.

Porque nunca fue suyo

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