martes, 28 de julio de 2015

Café Comercial: amor perdido, hamburguesas y escaleras al cielo

Recuerdo haberlo arreglado con mi primera novia, tras una riña muy bestia, en una de las mesas del Café Comercial. Tendría unos diecinueve y ella dos o tres arriba. Regresé muchos años más tarde para una presentación antes de que saliera publicada La letra perdida. No había cambiado el sitio... yo, no lo sé, supongo que sí. Cierto: camareros bordes, ambiente algo vetusto, precios elevados. Todo en la vida tiene taras pero se convirtió en algo propio.

El Comercial también suponía un bastión de Ediciones Vitruvio. En el «Rincón de Don Antonio» han leído multitud de poetas de esa casa. El trato ha convertido en amigos a varios. He reído y he llorado. He vivido malos y buenos momentos. Me han presentado dos libros y he presentado muchos ajenos. Los viernes era el día de la poesía y, para un servidor, Café Comercial+Poesía=Vitruvio. 

lunes, 27 de julio de 2015

Jinetes fantasma o el hamster inagotable

Me consideran, con razón, una mente con tendencia circular. Lo describo como un hámster dentro de mi cerebro que acelera en su rueda infinita a todo trapo en frenesí de emociones desbocadas. Pocos hay con la capacidad de detenerlo y, en seguida, se vuelve a subir para continuar con su carrera en la que llega tarde a ninguna parte y no se percata de que está parado en el mismo sitio.

En esos momentos suelo entrar en una suerte de bucle manifestado en la repetición de canciones, películas o lecturas. Siempre lo mismo, como si el resto de producciones artísticas no existieran. Ahora me ocurre con la vieja canción country «Ghost riders in the sky» [Jinetes fantasma en el cielo]. 

sábado, 25 de julio de 2015

Cerradura errónea: maquetas de barco


«La ausencia amorosa va solamente en un sentido y no puede suponerse
sino a partir de quien se queda -y no de quien parte-: yo, siempre presente, 
no se constituye más que ante tú, siempre ausente». Roland Barthes.



No logro abordar la ominosa imposición de un futuro en tu ausencia, inevitable como el ocaso. Me convierte en un fantasma mudo que se atranca en su memoria con todo lugar común (gatillos para la melancolía) como el niño insomne a quien obligan dormir. 

Siempre me he considerado un analfabeto musical (clásico y moderno) pero, a cada intento de comunicación fallido, una mujer de color y voz potente, vestida a la manera de Louisiana, comienza a susurrarme al oído el viejo blues (quizá jazz, o R&B; no los distingo, tampoco importa): «The right key but the wrong keyhole» [La llave acertada pero la cerradura errónea]. 

Entonces me obligo a convencerme de que construyo la reproducción naval de un vapor del Mississippi en ejercicio diario de paciencia, como quien hace régimen o aguanta la respiración hasta que, llegado el momento, pueda disfrutar del trabajo terminado o prescindir de constantes vitales y que el sol aporte oxígeno.

Cena de Asociación Letras Vivas




Nada hay más enriquecedor que un proyecto conjunto de amigos con los mismos intereses. 

Hace ya tiempo, Elena Muñoz y un servidor, en una mañana de café, tuvimos una idea. Esa idea fue creciendo y decidimos convertirla en la realidad que hoy sigue avanzando y cogiendo fuerza. 

Una cooperación entre artistas de toda clase, con el objetivo de la extensión de la cultura, el descubrimiento del brillo y el talento que permanece oculto entre el bosque de ofertas, el asesoramiento y empuje de sus obras, la organización y coordinación de eventos culturales y, por supuesto, la visión empresarial y publicitaria del mundo cultural, en simbiosis con otros. En un evento cabe una exposición pictórica, una cata de vinos y una lectura de poemas no sólo sin estorbarse sino produciendo sinergia. Acercar medios artísticos (poesía, por ejemplo) que, por desconocimiento y su cierto hermetismo tradicional, el gran público suele pasar por encima entre sus opciones de ocio. 

jueves, 16 de julio de 2015

Horror y Verdad entre basura

Existe una diferencia entre «horror» y «terror». Casi todo el mundo los solapa semánticamente: vamos a ver esa peli de horror, cariño, y la semana que viene vemos una romántica —también suele confundirse históricamente el concepto «romanticismo», pero ese no es el tema de hoy.  

Mucha gente me pregunta por qué me gusta tanto el terror sobrenatural —ese cuyo motivo para provocar la emoción proviene de lo desconocido y lo fantástico—, por qué lo escribo y lo consumo. Simplemente porque me ayuda a evadirme del horror. Adoro los monstruos, esos clásicos en blanco y negro, o con peinados de los setenta, o los contemporáneos que se piensan que no le deben nada a los anteriores cuando todo, quiera o no, tiene una madre. ¿Y qué tienen que ver el terror, el horror y las madres en esta grabación de un servidor? Pues mucho, porque hoy necesito leer un buen cuento de terror para olvidar que vivimos en el más puro horror. 

Esta mañana, en Mejorada del Campo, un hombre que paseaba a su perro a la fresca escuchaba un extraño sonido desde un depósito de basuras de esos en forma de pozo con varios metros de caída. Me ahorro el resto de la historia, no necesita adornos, baste decir que de ese basurero dos guardias civiles y un operario del servicio público de limpieza sacaban, varias horas después, a un bebé casi recién nacido que alguien arrojó allí en una mochila cerrada. 

martes, 14 de julio de 2015

MedMad, Primera Edición

Resultó bello participar en la primera edición del MedMad, la extensión española del Festival Poético de Medellín, que este año cumple su 25º aniversario. 

Muy buena compañía de versos y canciones bajo el lema de «unir voces de alegría para atar las guerras». Un salón de actos del Ateneo de Madrid a rebosar donde poesía y música confundieron latidos en un solo ritmo cruzando el océano hasta Colombia. 

Dejo una foto de un momento de mi intervención tomada por Francisco Castañón. Para variar, la nota de color: considero que todos llevamos un monstruo dentro que nos impulsa a la agresión al otro y, cuando uno demuestra su agresividad con la violencia, realmente desea en su fuero interno destruirse a sí mismo.

Muchas gracias a los organizadores y al Ateneo de Madrid por contar conmigo. 


   

lunes, 13 de julio de 2015

Avellanas y talismanes: La Diosa Blanca

Muchos lectores conocen—y en caso contrario, ya lo recuerdo aquí— que mis creencias espirituales son, cuanto menos, «peculiares». Toda religión cuenta con su libro sagrado. Yo guardo el mío como esas Biblias de cómoda de motel estadounidense, con la diferencia de que sí acudo habitualmente al texto. Me refiero a «La Diosa Blanca» de Rovert Graves (sí, sí, el de «Yo, Claudio»), un ensayo histórico del mito poético desde la antigüedad. En su vientre, esta Diosa porta un vasto contenido sobre mitología, esoterismo, creación de la imagen y el ritmo, los temas universales de la Literatura —que se reducen a seis o siete o, si nos ponemos estrictos, a dos: Amor y Muerte— y el viejo transcurrir de la vida que todo escritor ha cantado durante generaciones, el asesinato ritual del año viejo que la Diosa realiza para transformar a su amante en el año nuevo, el ciclo estacional. 

Podría tirarme aquí muchas páginas muy aburridas para el lector habitual de bitácoras digitales divagando sobre las bondades de este tomo. Baste decir que sólo se encuentra traducido en Alianza, que hasta la nueva edición en tapa dura y ampliada (que una persona a la que quiero mucho me regaló las pasadas navidades) sólo existía la de bolsillo, que ya tengo herida y subrayada desde mis tiempos de estudiante fracasado. Aviso a navegantes, no hablamos de lectura ligera para el verano. Por supuesto, tampoco nada económica (esa persona me quería mucho y me conocía muy bien al regalármelo, un presente de amor que el verano hace sudar de melancolía). El saber claro que ocupa lugar: se introduce en un hueco de la billetera.  

viernes, 10 de julio de 2015

Señales ineludibles: puntualidad en las citas

Llevo unos días reflexionando para mis adentros sobre lo inevitable, tanto en lo espiritual/personal como en la realidad cotidiana aunque hablemos de causas políticas. 

No resulta una meditación demasiado consciente, ni muchos menos deliberada. Se trata de pequeñas recurrencias del cerebro semejantes a esa canción huidiza en el archivo de las circunvalaciones cerebrales. No se me va de la cabeza una vieja leyenda, con multitud de versiones (ya en el nombre de las ciudades o en la estructura de lo narrado), que a cualquiera resultará familiar. 

Un mercader se entera de que la Muerte le busca en Damasco y, al toparse con ella, sin decir nada, sale huyendo. Cabalga muy lejos, en un sólo día, a pleno galope bajo el sol abrasador, buscando ocultarse en Samarkanda para burlar al Destino. Al llegar, agotado y sediento, se inclina para beber y, al mirar arriba, junto a él se alza la Muerte. El hombre no puede evitar, confuso, su asombro de escalofrío. La Muerte, calmada, dice: «Comprendo cómo te sientes. También me sorprendió mucho verte, tan lejos en Damasco, cuando nuestra cita siempre fue aquí, en Samarkanda». 

He tratado de componer un poema simbólico sobre ese asunto, las señales del Destino, pero debo andar menesteroso de Musa y el bolígrafo dejó una enorme mancha de tinta azul entre la libreta y mis dedos. Vamos, que me ha salido un cagarro sin calidad y más confuso que el mapa de Metro de una ciudad extranjera. En ocasiones, hay sucesos que resultan ineludibles, como si ya estuvieran escritos y, simplemente, debían ocurrir por necesidad del guión mientras que nosotros, protagonistas del asunto, los vivimos casi de forma mecánica, como el que pone voz a un personaje de un delirante episodio de dibujos animados. 

martes, 7 de julio de 2015

«Rocío para Drácula»: reseña en La Galla Ciencia Revista Literaria

La Galla CienciaCon el borrado fantasmal de esta bitácora, perdía también las reseñas de mis libros, no he tenido tiempo de ir recuperando todo aún. 

Hoy, desde la prestigiosa La Galla Ciencia - Revista, nueva crítica de Rocío para Drácula. Sale muy bien parado, creo, aunque los poemas destacados me llenan de melancolía: los escribí con mucho amor. Estoy contento porque siempre son muy precisos y rigurosos con sus apreciaciones. ¡Muchas gracias!



sábado, 4 de julio de 2015

Festival de Ediciones Vitruvio 2015

Qué bello ayer el cierre del ejercicio 2015 en la fiesta del Festival de Vitruvio. Poetas, compañeros, algunos de ellos también amigos, que vinieron de toda España e incluso cruzaron el charco desde lugares como Chile. 

Menuda maratón de versos en el Rincón de Don Antonio del Café Comercial. Se contó con la presencia de Jorge Edwards y ¡esta vez sin calor! Una tarde seguida por cena (que no estuvo nada mal en la calidad de los platos y mejoró aún más por la conversación) y sobremesa que se extendió placenteramente. Las despedidas de los poetas, eso sí, tardan al menos media hora en culminarse, si es que se culminan. 

La verdad, muy afortunado de publicar con quien publico. Muchas gracias al equipo de Ediciones Vitruvio y, en especial, a los amigos cercanos Pablo Méndez y Antonio Daganzo por la organización. 

Fin de curso. Otro nuevo espera, después del verano, siempre en El Café Comercial: un refugio.

jueves, 2 de julio de 2015

«Rocío para Drácula»: poemas en el blog de Alberto Infante

Vengo de un cumpleaños y me llevo la sorpresa de que un admirado amigo y colega, el crítico y respetado escritor Alberto Infante, ha sacado unos poemas de «Rocío para Drácula» en la sección «Lo que escriben los amigos» de su bitácora digital

De esas cosillas que le dan gusto a un servidor. Os pongo el enlace.

«La letra perdida»: publicación en Ecuador


«La letra perdida» que tantas alegrías me ha dado ya ha cruzado el océano y acaba de ser publicada por El Quirófano Ediciones, en Ecuador. Ilusiona y sobrecoge el hecho. Muchísimas gracias al editor y gran poeta ecuatoriano Augusto Rodríguez por confiar en este libro, en cuya cubierta aparece una foto también realizada por un servidor.

Porque nunca fue suyo

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